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Vinos de culto a su tierra

En Pinuaga nos esforzamos en que nuestros vinos reflejen lo que nosotros llamamos “sentido de pertenencia al lugar de donde provienen las cepas”.

La gran diversidad de suelos (arenosos, arcillosos calcáreos, así como alguna parcela de aluvión con canto rodado), enriquece significativamente la calidad y personalidad de nuestros vinos.

Cultivamos 30 hectáreas de viñedo viejo mayoritariamente plantado en vaso, de cepas entre 15 y 65 años de edad, ubicados en la comarca denominada la Mancha Alta, en Toledo, a 750m y 850m de altitud.

Recuperación de variedades

La viña vieja en vaso es el bien más preciado que tenemos, y es por eso que hacemos todos los esfuerzos necesarios para conservarla y mantenerla. Una de las tareas más importantes y delicadas es la de re-injertar, un trabajo de auténtica artesanía que pide paciencia y mucha experiencia.

 

Nos sentimos especialmente orgullosos de haber recuperado las cepas originales de la variedad tinto CENCIBEL (clon autóctono de Tempranillo), cuyos bajos rendimientos, granos más pequeños y ciclo de maduración más tardío, aportan mayor complejidad a nuestros vinos.

¿Quieres saber cuáles son?

Variedades Autóctonas

Contamos con parcelas de tinto Cencibel/Tempranillo, Garnacha y Merlot, y parcelas de blanco Macabeo y Sauvignon Blanc. Cada parcela se vendimia a mano y por la noche, elaborándose posteriormente en depósitos independientes para obtener la mayor expresión del terreno y de la variedad de uva.

Viticultura ecológica

Con la menor intervención posible sobre la tierra y el máximo respeto al entorno, desarrollamos un cultivo libre de herbicidas y plaguicidas, que utiliza sólo abono de naturaleza orgánica y cubierta vegetal viva.

Por eso en un viñedo Pinuaga crecen hierbas y flora diversa, en una simbiosis que protege el suelo y lo enriquece con materia orgánica.

Todos nuestros viñedos y nuestros vinos vinos están certificados ecológicos según las estrictas normas de la Union Europea.

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